La primera infancia en el centro de la justicia educativa: reflexiones apartir del GEM Report 2026
May 8, 2026
La reciente publicación del Global Education Monitoring Report 2026: Access and Equity – Countdown to 2030 de la UNESCO marca un momento clave para la agenda educativa global. No se trata solo de un informe más: inaugura una nueva serie “The Countdown to 2030” que propone repensar, con mirada crítica, los avances, las deudas y los desafíos hacia el cumplimiento del ODS 4 y la construcción de una agenda educativa post-2030.
El mensaje es claro y, al mismo tiempo, inquietante: el mundo ha avanzado en la expansión de la educación, pero no está logrando garantizarla como un derecho efectivo para todos. En 2024, 273 millones de niños, niñas, adolescentes y jóvenes permanecen fuera de la escuela, y esta cifra ha aumentado en los últimos años.
En este escenario, la educación y atención de la primera infancia (AEPI) emerge como un campo decisivo. No solo como punto de partida del aprendizaje, sino como el primer territorio donde se definen —y muchas veces se consolidan— las desigualdades.
Cuenta regresiva hacia 2030 (Countdown to 2030): una nueva forma de mirar la educación
La serie Countdown to 2030 propone un cambio relevante: no se limita a medir resultados, sino que combina datos, trayectorias nacionales y análisis de políticas para comprender por qué algunos países avanzan más que otros.
Este enfoque reconoce que no existen soluciones universales y que el progreso educativo es siempre contextual, complejo y profundamente político. En este marco, el Capítulo 3 del informe, dedicado a la educación preprimaria, ofrece hallazgos fundamentales para comprender el presente y proyectar el futuro de la AEPI.
Expansión con límites: avances reales, derechos incompletos
El informe muestra que la educación en la primera infancia ha experimentado una expansión significativa en las últimas décadas. A nivel global, la participación ha crecido, y se estima que alrededor de 6 de cada 10 niños han accedido a la educación preprimaria.
Sin embargo, este dato debe leerse con cautela. El propio informe advierte que los indicadores globales tienden a sobreestimar la participación real, ya que una proporción importante de niños ingresa directamente a la educación primaria sin haber transitado experiencias preescolares.
Además, el ritmo de expansión se ha desacelerado desde 2015, lo que indica que los avances iniciales no han sido sostenidos.
Desde una perspectiva de derechos, esto plantea una cuestión central: la universalización de la educación en la primera infancia sigue siendo una promesa incumplida.
La primera infancia: donde se produce, o se combate, la desigualdad
Uno de los hallazgos más contundentes del informe es que las mayores desigualdades educativas se concentran en la educación preprimaria.
El acceso continúa profundamente condicionado por factores estructurales como el nivel socioeconómico, el territorio (urbano/rural), la lengua, la cultura y la pertenencia social, la discapacidad o la situación de vulnerabilidad.
En regiones como África y Asia, el aumento de la participación no ha ido acompañado de una reducción de las brechas: los niños más pobres siguen accediendo mucho menos que los más ricos. En contraste, América Latina ha logrado avances importantes en la reducción de estas desigualdades en las últimas décadas.
Este dato es profundamente político: la expansión del acceso, por sí sola, no transforma las estructuras de desigualdad.
Políticas y financiamiento: avances sin suficiente orientación a la equidad
El informe también analiza las políticas implementadas para ampliar el acceso a la educación preprimaria, incluyendo transferencias a familias, expansión de la oferta y programas focalizados.
Sin embargo, advierte una debilidad estructural: menos de 1 de cada 10 países alcanza un nivel suficientemente fuerte de enfoque en la equidad en sus políticas de financiamiento educativo.
Esto significa que, aunque existen instrumentos, estos no logran aún transformar de manera sustantiva las desigualdades. La inversión pública en la educación preprimaria sigue siendo baja y, en muchos contextos, la provisión depende en gran medida de actores no estatales.
En otras palabras, los sistemas educativos crecen, pero no necesariamente lo hacen con justicia.
Más allá de la educación: la necesidad de una mirada integral
El informe reafirma que la expansión de la AEPI no depende exclusivamente de políticas educativas. Factores como la participación de las mujeres en el mercado laboral, las políticas de protección social y las condiciones económicas generales influyen directamente en el acceso.
Esto refuerza una idea clave para OMEP: la primera infancia requiere políticas integrales donde cuidado y educación -el educare - sean inseparables.
Una agenda en disputa: la primera infancia hacia 2030 y más allá
El Countdown to 2030 es también una invitación a repensar el horizonte político de la educación. Y en ese horizonte, la primera infancia ocupa un lugar central.
Sin embargo, la propia Agenda 2030 establece un límite que debe ser problematizado: el compromiso global se ha centrado en garantizar al menos un año de educación preprimaria antes de la primaria.
Si bien este avance es relevante, también define un techo político bajo para la realización del derecho a la educación en la primera infancia.
Desde una perspectiva de derechos, esto resulta claramente insuficiente. El desarrollo, el aprendizaje y el bienestar no comienzan a los cinco años, sino desde el nacimiento. Reducir la AEPI a un año previo a la escuela implica sostener una visión preparatoria que limita su potencial transformador.
Superar este umbral es uno de los grandes desafíos hacia el futuro: avanzar hacia sistemas universales, integrales y de calidad que abarquen toda la primera infancia.
En este camino, el financiamiento aparece como un eje decisivo. El informe muestra que, aun con avances, los sistemas no priorizan suficientemente la equidad, y menos aún en la educación preprimaria.
Esto plantea una responsabilidad ineludible para los Estados: no se trata solo de ampliar la cobertura, sino de invertir de manera decidida y redistributiva en los primeros años de vida.
Un llamado a la acción por el derecho a la atención y educación de la primera infancia
Este informe refuerza una convicción fundamental: no habrá justicia social ni desarrollo sostenible sin una inversión decidida en la primera infancia.
Para quienes trabajamos en la defensa del derecho a la atención y educación de la primera infancia (AEPI), esto implica:
Reconocer la AEPI como un derecho humano desde el nacimiento.
Aumentar el financiamiento público, suficiente y con enfoque en la equidad.
Promover políticas integrales e intersectoriales.
Fortalecer el monitoreo y la producción de conocimiento.
Acompañar a los Estados en la construcción de sistemas universales, inclusivos y culturalmente pertinentes.
Pero, sobre todo, implica sostener una posición política clara: la inversión en la atención y educación de la primera infancia no es una estrategia de retorno futuro, sino una obligación presente de los Estados en el marco de los derechos humanos.
A pocos años de 2030, el desafío es enorme. Pero también lo es la oportunidad: colocar la atención y educación de la primera infancia en el centro de las políticas públicas no solo permitirá avanzar en el cumplimiento del ODS 4, sino también construir una agenda post-2030 más justa, más inclusiva y verdaderamente transformadora.
Descargar el informe completo (disponible solo en inglés): https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000397618_eng
Author: Mercedes MAYOL LASSALLE
Profesora de la Maestría en Educación Infantil, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires
Past President de OMEP (2020–2025)
Miembro del Comité Ejecutivo Mundial de la OMEP
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